El chico que no sabe dirigir y la chica que no se deja llevar

¡Que se dejen llevar! es, la queja de ellos. ¡Que sepa llevar! la queja de ellas… Sin embargo, podemos encontrar espacio para el entendimiento.

Lo más normal es que a la mujer que se deja llevar le guste bailar con hombres que han aprendido a dirigir bien, y al hombre que sabe dirigir bien le guste bailar con mujeres que se dejan llevar. Para que ambos miembros de la pareja puedan disfrutar de cada paso, figura o secuencia, ambos deben esforzarse en desempeñar su papel adecuadamente, cada cual posee un rol.

En el baile hay unas reglas. Una de ellas es que el hombre debe bailar y dirigir a la mujer sin sobrepasar su nivel, adaptándose a ésta. Si la mujer está por encima del nivel del chico, será ella la que seguirá al hombre, en este caso el hombre debería hacer aquello que sabe, sean pocos o muchos pasos y no debe querer hacer las cosas que no domina. Sepas más o menos que la pareja con la que estés bailando, hay que ser amable y respetuoso, y pedir disculpas si cometemos un error, tanto chicos como chicas. Desde luego todos hemos empezado a bailar alguna vez y no sabíamos nada.

Mientras que el chico dirige, la mujer ha de estar atenta a lo que el hombre le va indicando. Esas indicaciones son sutiles, llevan una intensidad suficiente como para que la mujer se percate. Si una chica tiene que seguir al chico porque emplea la fuerza, esa chica no querrá volver a bailar con él. Como también las chicas han de aprender a interpretar lo que le marca el chico y no intentar hacerse los pasos ellas solas, ni anticiparse o bailar “de por libre” cuando se baila en pareja.

Descontrolar los movimientos, mover bruscamente los brazos, agarrar las muñecas o manos impidiendo la libertad de movimientos o estrujar los dedos, son motivos por los que nos damos cuenta que, tanto chica o chico, no se está cumpliendo el rol que a cada uno le corresponde, además de hacer daño. Que cada uno aprenda cuál es su papel, qué debe y no debe hacer y lo desarrolle correctamente es el secreto de que tanto las chicas como los chicos ¡quieran repetir otro baile!